Contrala la malaria: anosmia
La
malaria o paludismo es una enfermedad que los seres humanos podemos
contraer a través de la picadura del mosquito Anopheles. Pero
no todos los mosquitos contagian la malaria, sino sólo aquellos
portadores del parásito Plasmodium. Los síntomas principales son
dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares, escalofríos, fiebre
y hasta vómito. Miles de personas mueren cada año en todo el mundo
como consecuencia de esta enfermedad.
Los mosquitos hembra (que son los que nos pican porque
necesitan sangre para reproducirse) utilizan los receptores
en sus antenas para percibir olores que los estimulan
a chupar nuestra sangre. Mientras se alimentan, el parásito
entra en nuestro cuerpo y nos infecta de malaria. Esta
enfermedad puede propagarse aún más porque las personas
ya infectadas también pueden transmitir el parásito a
los mosquitos sanos que las pican.
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Investigadores
de diferentes países han puesto en marcha un peculiar proyecto
de investigación de cinco años que tiene como meta reducir la
población de estos mosquitos. El primer paso es saber cómo funciona
su sistema olfativo y qué es lo que los atrae a nosotros. Los
estudios se llevarán a cabo poniendo a prueba antenas desarrolladas
genéticamente en la mosca de la fruta, la Drosophila, que puede
ser mejor estudiada que el mosquito mismo. Una vez identificados
los aromas que nos hacen tan atractivos, éstos servirán para crear
fragancias que puedan usarse como insecticidas y les atrofien
el sentido del olfato, esto es, que les causen anosmia o los conduzcan
a trampas de las que ya no puedan salir para seguirnos picando.
Se
pretende que los productos finales no sean muy caros, sean seguros
para los humanos, el ganado y los sembradíos y que sea de fácil
distribución en las áreas rurales. Asimismo, se tiene planeado
que los productos también puedan utilizarse en los moquitos que
transmiten otras enfermedades como el dengue o el virus del Nilo.
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