De la talla G a las tallas extra
La obesidad se caracteriza por la acumulación excesiva
de grasas en el cuerpo y viene acompañada de trastornos
nocivos para la salud. Actualmente, es considerada un problema
de salud pública, ya que afecta a un amplio porcentaje
de la población, sobretodo en los países industrializados.
Las
personas obesas son dos veces más propensas a padecer presión
alta o embolias y cuatro veces más propensas a enfermar
de diabetes. También aumenta el riesgo de desarrollar cáncer
de mama, de riñón o de colon. La obesidad severa
puede ocasionar problemas para respirar, várices, dolores
de espalda, desgaste de los huesos y las articulaciones y hasta
problemas sicológicos, como la depresión.
El
Índice de Masa Corporal o IMC sirve para saber qué
tan cerca o lejos estás de la obesidad. Puedes calcular
tu IMC dividiendo tu peso en kilos entre el cuadrado de tu talla
en metros (por ejemplo, 50 kg/1.602 m2 = 19.5 IMC). Si tienes un
IMC entre 18 y 24.9 estás dentro de lo que se considera
un peso saludable, a partir de 25 es sobrepeso, 30 o más
obesidad y de 40 en adelante obesidad mórbida.
Lo
que nos hace engordar
Tenemos que admitir que entre más comida nos pongan
enfrente, más comemos. La comida chatarra se he
vuelto más fácil de conseguir, los refrescos
vienen en envases cada vez más grandes y no podemos
resistir que nos agranden el paquete de comida por sólo
unos pesos. A esto hay que aunarle que somos más
sedentarios: pasamos más tiempo frente a la computadora
o la televisión, preferimos viajar en coche en
vez de caminar y raramente optamos por las escaleras si
hay un elevador cerca.
La realidad
es que ahora comemos de más y todas esas calorías
que no necesitamos se convierten en las grasas que nos
hacen engordar.
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Algunas
cosas que hacemos para bajar de peso
La mayoría de las dietas populares no están respaldadas
por las organizaciones de nutrición del mundo por considerarse
poco saludables.
Las
dietas bajas en carbohidratos son bajas en vitaminas A, E y B6,
tiamina, calcio, magnesio, hierro, zinc, potasio y fibra; además
de que se consume un alto contenido de grasas saturadas y colesterol.
Las dietas bajas en grasa suelen ser deficientes en la vitamina
B12 porque se come muy poca carne. Las dietas altas en carnes
están asociadas al riesgo de desarrollar cáncer
o enfermedades cardiacas.
Aunque
muy popular, la cirugía para reducir un estómago
del tamaño de una botella de vino al de un vaso puede provocar
diversas complicaciones que van desde la diarrea hasta la muerte.
Y
entonces…
Se han descubierto hormonas prometedoras, sin embargo, aún
no se produce un medicamento milagroso.
Las
dietas que prometen bajar muchos kilos en poco tiempo son poco
saludables, bajar de peso paulatinamente es lo mejor. Antes de
comenzar una dieta debemos acudir al médico para recibir
tratamiento personalizado. También debemos evitar usar
laxantes, aparatos electrónicos, o tratamientos quirúrgicos
como único tratamiento de la obesidad. Por eso, las recomendaciones
de los expertos siguen siendo las mismas que hace años:
ejercicio y una dieta saludable.
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