La otra mitad es basura que tarda mucho tiempo en descomponerse
como el plástico, el vidrio y el metal. Si sólo
los tiramos a la basura, permanecerán en el ambiente
por cientos o miles de años. Sin embargo, algunos
de estos desechos pueden volver a usarse de muchas maneras.
Hay
tres formas en las que podemos contribuir a no generar tanta
basura: reducir, reusar
y reciclar.
Reducir quiere
decir disminuir la cantidad de desechos que tiramos a la
basura y hacer que ocupen menos espacio. Esto lo podemos
hacer aplastando los desechos, como las cajas y las latas
antes de tirarlos o comprando productos que no tengan tanto
empaque.
Reusar es
volver a utilizar los materiales para lo que servían
o para otra cosa. Por ejemplo, podemos usar las bolsas del
súper como bolsas de basura, hacer lapiceros con
latas, juguetes con cartón, floreros con botellas,
etcétera.
Reciclar es
volver a utilizar el material, pero volviéndolo a
procesar para obtener materia prima. El reciclado de papel
disminuye la tala de árboles, por ejemplo.
Ahora ya sabes por qué es importante no juntar los
desechos. |