Secciones:
 

La columna de Hércules
 


Núm. 39, enero-marzo 2008

[ La columna de Hércules ]


Divulgando Albania (parte 2)

por Hércules Delgadillo

Albania, la “tierra de las águilas”, me espera. Mientras yo espero el gangoso anuncio de que mi avión está listo para zarpar, escribo estas líneas. Desconozco si la columna se sostendrá, como las de Hércules, hasta mi regreso; o si se colapsará, como las de Sansón.

Antiviajero por convicción, me veo impulsado hacia las coordenadas 41o20’ N, 19o48’ E, según una de tantas enciclopedias estudiantiles... La noción, aunque precisa, me suena ridícula. Yo habría podido leer mil veces la guía turística de Albania: paisajes monumentales, sitios de interés, ciudades principales; o la historia, poco contada, de las innumerables invasiones a esta pequeña tierra cubierta de elevadas montañas: romanos, bizantinos, visigodos, hunos, ostrogodos, eslavos, y cuatro siglos de ocupación otomana. Quizá, en un sesudo volumen antropológico, sobre su explosiva mezcla de religiones y creencias o sobre sus belicosos vecinos; o bien, una descripción quirúrgica de costumbres ancestrales que, como el pago del tributo de sangre a lo largo de generaciones, producen un escalofrío. Toda esta información me habría parecido ordenada e interesante, pero nada más. Teniendo a un lado a la Cuna de la Filosofía y enfrente a la Nodriza del Derecho, ¿quién va a interesarse más por Shqipëria (Albania en albanés)?

Es aquí donde un excelente literato resulta un magnífico divulgador: de la historia, de las ideas, de la ciencia. Los temas pueden ser las ecuaciones de Maxwell, la música barroca o los celos masculinos... casi cualquier cosa. Porque la excelencia reside en la capacidad de interesar al lector y de transmitirle una emoción; en la facultad de avivar sus reflexiones y transformar su ser, aunque sea en un grado mínimo.

De mi visita a Albania espero volver a sentir la emoción opresiva y lúcida que me producen los relatos de Ismaíl Kadaré: el frío y la humedad perpetuos del entorno montañés, el nudo de la soledad de los perseguidos, la solemnidad risible de los poderosos, el instinto de supervivencia de todos. Todo esto lo espero porque Kadaré me lo ha hecho deseable.

Llaman a formarse. Me despido.


Para ver archivos PDF necesitas Acrobat Reader


El Muégano Divulgador, boletín mensual para divulgadores. Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM. 3er. piso de Universum, zona cultural, Ciudad Universitaria, Coyoacán, México DF. Tel. 56-22-72-92 y 93. muegano@universum.unam.mx
Las opiniones expresadas en los textos firmados son responsabilidad de sus autores y no
necesariamente reflejan el punto de vista de la institución. El material se publica con propósitos de difusión y sin fines de lucro. Para cualquier aclaración, favor de ponerse en contacto con el editor.