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Julio - septiembre 2007

[ Experiencias ]


A Estructura de la Materia, Jaime

José Manuel Posada de la Concha

Un colega divulgador nos comparte su preocupación ante la ignorancia de charlatanes seudocientíficos… y su propuesta para hacer algo al respecto.

Debido a una serie de programas de TV-UNAM en la que varios miembros de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia estamos involucrados, nos hemos tenido que sumergir en la televisión de la misma manera en que yo lo hacía en aquellos lejanos años cuando veía Candy Candy con pasión absorbente. (“Si me buscas, tú a mí, me podrás encontrar...” ¿Recuerdan?) El tipo de producciones que los miembros del equipo hemos visto insistentemente son Laura en América, Ventaneando e inclusive los de Jaime Maussan. La serie para TV-UNAM es de divulgación científica, no se espanten; simplemente queremos ideas para criticar (¿me creen que por eso vemos estos programas?).

El domingo 28 de enero de 2007 a las 8:13 de la noche me senté frente a mi vieja coreana (que de cariño llamo “Daewoo”) para ver Misterios del tercer milenio, del “gran investigador” que menciono arriba. No tomando demasiado en serio el programa y viéndolo solamente de reojo a la par que tenía un suplemento dominical en la mano, algo en la pantalla llamó tanto mi atención como aquella vez que comenzaron a “llover” sapos en Tuxtla Gutiérrez. El acompañante del “investigador” descubrió de dónde provienen las famosas formas geométricas dibujadas en sembradíos británicos por seres extraterrestres (¿quiénes más?): ¡de las mismísimas figuras en las placas de Chladni! ¡Sí, unas similares a las que tenemos en la sala de Estructura de la Materia de nuestro museo!

Las placas de Chladni son pedazos de metal recortados en formas geométricas a los que se les rocía arena en la superficie. Al frotarlas con un arco de violín se producen en ellas ondas transversales, como las olas del agua. Las ondas interfieren entre sí, por lo que algunas partes de la placa (donde la interferencia es destructiva) no vibran, y es ahí donde se acumula la arena. Observen las fotografías. Justamente las figuras que se observan son las partes de las placas que no se mueven porque las ondas al interferir entre ellas se anulan. Donde no hay arena se debe a que las ondas no se anulan sino que se suman, y el movimiento ondulatorio “avienta” la arena a otro sitio.

No recuerdo con detalle esos segundos de mi vida en que vi y escuché lo que decían Jaime Maussan y su acompañante, porque mi mente se nubló por la impresión. Lo que sí recuerdo es que Maussan utilizaba, para sus explicaciones seudocientíficas sobre las figuras británicas (que como todo mundo sabe fueron construidas por unos cuates vaciladores), el experimento que por años hemos demostrado al público en este museo. Y desde luego, no le daba crédito alguno al físico alemán de principios del siglo XIX, Ernst Chladni; ni siquiera lo mencionaba. Ahí estaba un video en su programa donde se apreciaba una placa cuadrada metálica con arena encima en la que se formaban unas cinco figuras diferentes y que producían tonos muy agudos. La explicación para su acompañante era inmediata y lógica. Algo como lo siguiente:

“Estas figuras son consecuencia de extrañas señales que provienen del sol, y los extraterrestres las conocen. Al observar las figuras las quisieron representar en los campos de trigo de Gran Bretaña, pero te toca a ti, Jaime, (dicho esto con voz amenazante) investigar más a fondo. Todo un reto”.

Por supuesto, Maussan aceptó el reto. ¿Alguien lo dudaba?

Voy a seguir las enseñanzas que el gran Carl Sagan ofrecía ante estos casos: en lugar de dar media vuelta y seguir con sus quehaceres, se inmiscuía más a fondo en el problema. Yo no creo que Jaime Maussan dice lo que dice y hace lo que hace porque verdaderamente se encuentre convencido de ello, sino por algo más mundano: razones económicas. Algo parecido a lo del libro (¡y ahora película!) Cañitas, de Carlos Trejo, que lo ha hecho millonario. Al finalizar su programa, Maussan invitó insistentemente a su público a una serie de conferencias que dictará durante este año en el Teatro Metropolitan. Iré a ver qué tanta gente convoca y cuál es el precio de los boletos; quizá hasta entre, y de ser posible, le entregaré a Maussan información sobre las placas de Chladni cuando saque el tema a relucir en plena conferencia. O inclusive, tal vez lo invite a la sala de Estructura de la Materia de Universum para que cualquier anfitrión le explique.

¿Peco de ingenuo? Tal vez, pero ya no hay más que perder. A ver qué pasa.

José Manuel Posada de la Concha es físico y trabaja en la Subdirección de Medios Escritos de la DGDC. Próximamente publicará su manual de las figuras de Chladni.

Comentarios: jposada@universum.unam.mx


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