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Un muégano muy dulce y que hace ruido
Hace
ya casi siete años, en agosto de 2000, apareció el
primer número de El muégano divulgador, boletín
de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia
de la UNAM. Estaba dirigido, según la propuesta original,
“al personal que labora en la DGDC”, aunque buscaba
también presentar “material útil para divulgadores
y personas interesadas en la divulgación científica,
aún cuando no laboren en la dirección”. Su público
era, pues, cualquier comunicador de la ciencia.
Su objetivo era “proporcionar al lector una selección
de temas y materiales(...) sobre la ciencia y su divulgación”
para “enriquecer la reflexión sobre la divulgación
de la ciencia, al tiempo que se fomenta un espíritu de comunidad”
(de ahí su nombre, referencia a la mexicanísima “familia
muégano”, cuyos miembros –abuelos, padres, hermanos,
hijos, nietos, tíos y primos– permanecen constante
y estrechamente unidos, a veces incluso más allá de
lo que resulta sano).
Durante este tiempo, El muégano divulgador ha cumplido
ampliamente sus objetivos. Esto ha sido posible gracias al apoyo
firme de las autoridades de la DGDC y de quienes colaboran en su
realización. También gracias a que logrado tener una
aceptación amplia en la comunidad a la que pretende servir:
en México, e incluso en el extranjero, El muégano
divulgador ha llegado a ser reconocido como una publicación
que ofrece material útil e interesante, y como un foro abierto
para expresar opiniones o compartir reflexiones sobre la labor de
poner la cultura científica al alcance del público
general.
Actualmente sus mil ejemplares impresos se distribuyen principalmente
entre el personal de la DGDC, becarios y colaboradores, así
como entre la comunidad de divulgadores nacionales. Su distribución
por internet abarca a más de 200 lectores que se han suscrito
a nuestra lista de correos (enviando un correo a mueganodivulgador-subscribe@yahoogrupos.com.mx).
Algunos de ellos en España, Uruguay, Estados Unidos, Costa
Rica y Argentina, entre otros países, además de numerosos
lectores en el interior del país.
Desgraciadamente, no ha podido lograrse que nuestro boletín
aparezca de manera regular. Inició siendo una publicación
mensual de 8 páginas, pero a partir del número 15
cambió a ser bimestral (y aumentó a 12 páginas),
en parte debido a limitaciones de producción que dificultaban
cumplir con la apretada agenda original, así como porque
el equipo que originalmente lo creó se ha ido dispersando.
Aún así, como nuestros lectores seguramente habrán
notado, ha seguido apareciendo, aunque bastante más erráticamente
de lo deseable.
Con el fin de retomar un ritmo regular nos hemos propuesto, a partir
del presente edición, cambiar la periodicidad a trimestral,
al tiempo que nos comprometemos a regularizar y formalizar su proceso
de edición con puntualidad y manteniendo la calidad del contenido.
Buscamos así servir mejor a nuestros lectores. Aprovechamos
para hacer una invitación amplia al personal de la DGDC-UNAM
y en general a toda la comunidad de divulgadores científicos
y similares (periodistas, maestros, diseñadores, museólogos
y todo aquel interesado en la comunicación pública
de la ciencia) a colaborar con este proyecto.
Para ello, en esta edición encontrarán los lineamientos
para publicar en El muégano divulgador. ¡Esperamos
sus colaboraciones!
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