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Octubre - diciembre 2005

[ Mi visión ]


Los años preciosos

José de la Herrán

El 7 de noviembre del año pasado, el ingeniero José de la Herrán, uno de los pilares y decano de la divulgación científica y técnica en México, recibió el Premio Universidad Nacional en el área de creación artística y extensión de la cultura. Ahí leyó, a nombre de todos los premiados, el discurso que a continuación reproducimos. Posteriormente, los días 8 y 9 de diciembre, se realizó en su honor en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM el simposio "Ciencia, Técnica y Divulgación".
El muégano divulgador se congratula y celebra presentando en esta edición algunos de los textos leídos en este evento.

Quiero decir a todos ustedes que mi agradecimiento hacia la Universidad Nacional Autónoma de México, que me ha acogido durante estos últimos 35 años de mi vida, es tan grande como mi alegría y la emoción que siento en estos instantes al dirigirme a ustedes para expresarlo.

Agradecimiento porque la UNAM, durante esos 35 años, no sólo me ha brindado grandes oportunidades, sino que ahora y para colmo me hace el honor de otorgarme este maravilloso Premio Universidad Nacional, que recibo, seguramente al igual que mis compañeros premiados lo han recibido el día de hoy, con una bella mezcla de profundos sentimientos que no podría enumerar...

Ingresé al Palacio de Minería hace casi 62 años para cursar la carrera de Ingeniería Mecánica Y Eléctrica, y en lugar de hacer la carrera en cinco años, la hice en 10... Y lo digo sin pena y hasta con gusto, porque así, por 10 años, a la vez que trabajaba, tuve la oportunidad de convivir con varias generaciones de estudiantes en las que hice excelentes amigos y además tuve el privilegio de aprovechar las enseñanzas de grandes profesores como el maestro Rivero Borrell, el maestro Castelazo, el maestro Mascott, el maestro Avilés, el maestro Vallejo Márquez, el maestro Don Aurelio Torres H., aún activo en la facultad y cuya materia, que era estática, la pasé a título de suficiencia, como tantas otras, porque pocas veces, debido a mi trabajo, alcanzaba las asistencias necesarias para el examen ordinario.

Pero no solamente eran sus enseñanzas; era también la amistad que tuve el honor de recibir de ellos, sus consejos, producto de su experiencia en el trabajo y en la vida; y ya fuera de lo académico, la alegría de poder, de vez en cuando, pasar con ellos horas inolvidables...

Siempre recordaré con admiración y cariño al maestro Rodrigo Castelazo tocando al piano el Vals Capricho, de Ricardo Castro, en su casa. O al maestro Rivero Borrel con su pasión por aquellos relojes de bolsillo marca Illinois, ajustados en 7 posiciones, y capaces de sostenerse dentro de 4 o 5 segundos a la semana, precisión extraordinaria para relojes mecánicos... estoy hablando de los años 50.

Terminada la carrera, y por unos 20 años, me alejé de la UNAM, esta maravillosa universidad que representa para mí la institución más seria y confiable del país, por sólida, por estable, por dedicada y por inteligente, hasta que, trabajando en la empresa Campos Hermanos en la fabricación de aceros aleados, surgió la oportunidad de entrar en contacto con el Instituto de Astronomía, en relación con el nuevo observatorio astronómico que se pensaba construir en la serranía de San Pedro Mártir, Baja California.

Para mí, que había construido como aficionado y con mi padre telescopios de buen tamaño, poder colaborar con el instituto me pareció maravilloso, y más maravilloso aún fue el que, con la venia del rector Guillermo Soberón, el doctor Arcadio Poveda, director del instituto, me encomendase el diseño y construcción del telescopio principal del nuevo observatorio; por ello no dudé en dejar Campos Hermanos y venir a la UNAM; aunque con menores emolumentos, con la seguridad de grandes satisfacciones futuras. Una de ellas fue que la UNAM haya confiado en mí para aquel proyecto, que ahora es una realidad. No podré agradecerlo suficientemente en lo que me queda de vida.

Diez preciosos años en el Instituto de Astronomía, diez preciosos años en el Centro de Instrumentos, donde bajo la dirección del maestro Héctor Domínguez, entre otros logros, pudimos iniciar el primer laboratorio de metrología dimensional... Y después, como para regalo de mis esperanzas, la oportunidad de participar en la erección del Museo de las Ciencias Universum, gracias al rector José Sarukhan y al doctor Jorge Flores: un museo como el que yo soñaba desde niño. Un museo que millones de jóvenes mexicanos no habían podido visitar simplemente porque no existía. Un museo que vino a convertir en realidad aquel soñado deseo, que, de hecho, fue creciendo con mi edad.

Y digo esto porque tuve la fortuna, en un viaje al extranjero con mi padre, de visitar a los 11 años un gran museo de ciencias, visita que aunque solamente duró un día, cambió mi vida para siempre; visita que más tarde me hizo pensar en que lo mismo sucedería a millones de niños y jóvenes en México que pudieran gozar de una experiencia como aquella. Estaba seguro de que, como a mí, una sola visita a un museo de ciencias cambiaría sus vidas....

También estoy seguro de que todos los que hoy recibimos estos premios y reconocimientos, lo hacemos con un triple agradecimiento: agradecimiento por sentir que nuestro trabajo ha sido juzgado como útil; agradecimiento también porque la UNAM nos ha brindado la oportunidad de realizarlo, y agradecimiento porque el sabernos premiados nos llena de alegría, y la propia alegría de saberlo nos invita a trabajar con más empeño y así seguir siendo útiles a nuestra querida alma mater y a nuestra nación, a las que vamos a dedicar aún muchas más horas-amor.

Por mi parte, gracias una vez más por haberme honrado con la oportunidad de dirigirme a ustedes mediante este sencillo pero muy sincero discurso. De verdad, señores y señoras... ¡muchas gracias!

José Antonio Ruiz de la Herrán Villagómez es ingeniero, astrónomo y divulgador de la ciencia y la tecnología. Es miembro fundador de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (SOMEDICYT) y trabaja en la DGDC-UNAM.

Comentarios: delaruiz@servidor.unam.mx


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