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Julio - septiembre 2005

[ Experiencias ]


En recuerdo de Juanjo

Luis Estrada

La muerte de un colega siempre es perturbadora. Mucho más cuando se trata de un colega destacado, y todavía más si se trataba de un amigo. Presentamos aquí una breve memoria de Juan José Rivaud, matemático, divulgador de las matemáticas y ganador en 1999 del Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia.

En el prólogo de una de sus últimas publicaciones Juanjo (Juan José Rivaud) escribió que

Las matemáticas son divertidas, juegan con nuestro sentido de creatividad, se dirigen a descubrir la sabiduría de nuestro más puro sentido común. En matemáticas lo fundamental es entender; por supuesto al igual que en muchas otras cosas que nos apasionan, entender no es fácil, requiere de un esfuerzo, pero cuando uno lo logra el placer es inmenso y difícilmente olvidamos el haber hecho nuestra esa parte del saber humano.

Juanjo estaba convencido de que todo mundo debe saber matemáticas, convicción que muchos compartimos, aunque reconociendo que puede ser diferente lo que entendemos por saber acerca de esa rama del conocimiento humano. Estoy seguro que para él saber matemáticas era mucho más que desarrollar una habilidad para calcular -la mecanización- o poder resolver ecuaciones.

Juanjo estudió matemáticas, y después de incursionar en la investigación de propiedades y construcciones en espacios de dimensión infinita se dedicó a revisar ciertos conocimientos que muchos consideran elementales, a la luz de su saber especializado y su experiencia en temas de investigación matemática. Esto pronto lo llevó a dedicar mucho tiempo a la enseñanza y después a incursionar en la divulgación de las matemáticas. Juanjo dio muchas conferencias entre las que destacaron las dedicadas a la geometría de la esfera, para lo cual gustaba mucho de platicar acerca de los viajes trasatlánticos, en especial los de la época del descubrimiento de América.

No quiero dejar la oportunidad de relatar una historia sucedida durante una de las tantas actividades de divulgación que realizamos juntos. En el año de 1978, si mal no recuerdo, organizamos un ciclo de diálogos públicos titulado «Un espacio para el espacio» y el último fue dedicado al «espacio vital». Los conductores de ese diálogo fuimos un biólogo, un físico y un matemático (Juanjo), y por idea de éste ultimo ponente invitamos a un escultor, amigo común, que había construido grandes tubos de polietileno que llamaba «inflables» y llenaba de aire con una aspiradora. Durante la exposición del tema, Juanjo aseguró que a los matemáticos les gusta diseñar espacios y poblarlos de variados objetos, lo cual trataba de ilustrar explicando que ciertos cuerpos geométricos no caben en nuestro espacio tridimensional y sólo pueden exhibirse plenamente en uno de cuatro dimensiones. Antes de iniciar nuestro diálogo habíamos colocamos varios inflables entre las sillas de los asistentes y cuando Juanjo hablaba de objetos que no caben en un espacio empezamos a llenar los inflables, con lo que el auditorio empezó a sentir la reducción de su espacio y comenzó a dejar sus lugares. Más todavía, el crecimiento de los inflables provocó que estos se desdoblaran para formar tubos rectos que se acomodaban aprovechando el espacio disponible. La reacción del público fue muy variada: algunos estaban muy divertidos, otros desconcertados y no faltó quien se molestara y calificara la reunión de «poco seria». No obstante el diálogo continuó, con el público reacomodado y en un ambiente muy apropiado para pensar en el «espacio vital» como un lugar para «estar y moverse», así como para hablar de movimientos como transformaciones de objetos geométricos en espacios apropiados.

Juanjo y yo cenábamos juntos con mucha frecuencia y nunca desaprovechábamos la oportunidad para discutir si las matemáticas son, o no, una ciencia. Siento mucho que ya no tendremos la oportunidad de seguirlo haciendo ni de continuar probando buenos platillos. Ahora sólo me queda el vivo recuerdo de su querida presencia.

Luis Estrada, físico, es uno de los pioneros de la divulgación científica en México, y fundador del Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia, hoy Dirección General de Divulgación de la Ciencia, de la UNAM.

Comentarios: lestrada@servidor.unam.mx


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