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En recuerdo de Juanjo
Luis
Estrada
La
muerte de un colega siempre es perturbadora. Mucho más cuando
se trata de un colega destacado, y todavía más si
se trataba de un amigo. Presentamos aquí una breve memoria
de Juan José Rivaud, matemático, divulgador de las
matemáticas y ganador en 1999 del Premio Nacional de Divulgación
de la Ciencia.
En
el prólogo de una de sus últimas publicaciones Juanjo
(Juan José Rivaud) escribió que
Las matemáticas son divertidas, juegan con nuestro
sentido de creatividad, se dirigen a descubrir la sabiduría
de nuestro más puro sentido común. En matemáticas
lo fundamental es entender; por supuesto al igual que en muchas
otras cosas que nos apasionan, entender no es fácil, requiere
de un esfuerzo, pero cuando uno lo logra el placer es inmenso
y difícilmente olvidamos el haber hecho nuestra esa parte
del saber humano.
Juanjo estaba convencido de que todo mundo debe saber matemáticas,
convicción que muchos compartimos, aunque reconociendo que
puede ser diferente lo que entendemos por saber acerca de esa rama
del conocimiento humano. Estoy seguro que para él saber matemáticas
era mucho más que desarrollar una habilidad para calcular
-la mecanización- o poder resolver ecuaciones.
Juanjo estudió matemáticas, y después de incursionar
en la investigación de propiedades y construcciones en espacios
de dimensión infinita se dedicó a revisar ciertos
conocimientos que muchos consideran elementales, a la luz de su
saber especializado y su experiencia en temas de investigación
matemática. Esto pronto lo llevó a dedicar mucho tiempo
a la enseñanza y después a incursionar en la divulgación
de las matemáticas. Juanjo dio muchas conferencias entre
las que destacaron las dedicadas a la geometría de la esfera,
para lo cual gustaba mucho de platicar acerca de los viajes trasatlánticos,
en especial los de la época del descubrimiento de América.
No quiero dejar la oportunidad de relatar una historia sucedida
durante una de las tantas actividades de divulgación que
realizamos juntos. En el año de 1978, si mal no recuerdo,
organizamos un ciclo de diálogos públicos titulado
«Un espacio para el espacio» y el último fue
dedicado al «espacio vital». Los conductores de ese
diálogo fuimos un biólogo, un físico y un matemático
(Juanjo), y por idea de éste ultimo ponente invitamos a un
escultor, amigo común, que había construido grandes
tubos de polietileno que llamaba «inflables» y llenaba
de aire con una aspiradora. Durante la exposición del tema,
Juanjo aseguró que a los matemáticos les gusta diseñar
espacios y poblarlos de variados objetos, lo cual trataba de ilustrar
explicando que ciertos cuerpos geométricos no caben en nuestro
espacio tridimensional y sólo pueden exhibirse plenamente
en uno de cuatro dimensiones. Antes de iniciar nuestro diálogo
habíamos colocamos varios inflables entre las sillas de los
asistentes y cuando Juanjo hablaba de objetos que no caben en un
espacio empezamos a llenar los inflables, con lo que el auditorio
empezó a sentir la reducción de su espacio y comenzó
a dejar sus lugares. Más todavía, el crecimiento de
los inflables provocó que estos se desdoblaran para formar
tubos rectos que se acomodaban aprovechando el espacio disponible.
La reacción del público fue muy variada: algunos estaban
muy divertidos, otros desconcertados y no faltó quien se
molestara y calificara la reunión de «poco seria».
No obstante el diálogo continuó, con el público
reacomodado y en un ambiente muy apropiado para pensar en el «espacio
vital» como un lugar para «estar y moverse», así
como para hablar de movimientos como transformaciones de objetos
geométricos en espacios apropiados.
Juanjo y yo cenábamos juntos con mucha frecuencia y nunca
desaprovechábamos la oportunidad para discutir si las matemáticas
son, o no, una ciencia. Siento mucho que ya no tendremos la oportunidad
de seguirlo haciendo ni de continuar probando buenos platillos.
Ahora sólo me queda el vivo recuerdo de su querida presencia.
Luis
Estrada, físico, es uno de los pioneros de la divulgación
científica en México, y fundador del Centro Universitario
de Comunicación de la Ciencia, hoy Dirección General
de Divulgación de la Ciencia, de la UNAM.
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