No
divulgarás
Martín
Bonfil Olivera
Vuelva usted sobre sí. Investigue la causa que le impele
a escribir; examine si ella extiende sus raíces en lo más
profundo de su corazón. Confiese si no le sería
preciso morir en el supuesto que escribir le estuviera vedado.
Esto ante todo: pregúntese, en la hora más serena
de la noche, ¿debo escribir? Ahonde en sí mismo
hacia una profunda respuesta; y si resulta afirmativa, si puede
afrontar tan seria pregunta con un fuerte y sencillo debo,
construya, entonces, su vida según esta necesidad.
Rainer Maria Rilke, Carta a un joven poeta
¿Por qué una nueva columna en este abigarrado boletín?
Quizá porque ser editor a veces es tarea solitaria, en
que se tiene voto pero no voz. Quizá también, espero,
porque hay cosas que decir. Pero sobre todo por esa profunda necesidad
de compartir que constituye para mí la esencia de la labor
de divulgación.
El nombre de este espacio puede despertar suspicacias. Se trata
no de negar sería impensable el derecho a divulgar,
sino precisamente de llamar la atención sobre la labor;
tal vez de cuestionarse el compromiso con ella. Preguntarse qué
haría uno si enfrentara una prohibición o mandamiento
como el del título.
Cuando, hace más de dos años, un pequeño
grupo de divulgadores nos reunimos para concebir este boletín
de aspiraciones comunitarias, una de las primeras cuestiones sobre
las que debatimos larga pero placenteramente fue el nombre que
debía recibir. El muégano divulgador fue la elección
final, pero No divulgarás era el apelativo que en realidad
estaba más cerca de nuestro corazón. Nos parecía
una afirmación polémica, retadora, dispuesta a despertar
la cavilación. Así que hoy me atrevo a retomar este
olvidado título para reflexionar sobre la divulgación
y sus alrededores.
No divulgarás. La respuesta surge automática:
¿cómo que no? ¡Sí divulgaré!,
¿por qué no?
Sólo que lo importa es por qué sí divulgar:
para qué, con qué concepción de la ciencia
y de su comunicación; para lograr qué objetivos.
Y me consta que, aunque las preguntas se han formulado una infinidad
de veces, tanto en nuestro país en mesas redondas,
congresos de la SOMEDICYT y otros foros como en otros valga
la experiencia del reciente congreso La ciencia ante el
público, en Salamanca, las respuestas distan
mucho de estar claras.
Exploremos, pues, qué, por qué y cómo divulgar.
Y discutamos, y discrepemos y disfrutemos (quizá es lo
mismo). De eso es finalmente de lo que se trata la ciencia, ¿o
no?
Comentarios:
mbonfil@servidor.unam.mx
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