Chismes
espaciales:
Pequeño homenaje a Miguel Ángel Herrera
Blanca
Mendoza
En abril de 1998 surgió el primer número del boletín
Chismes espaciales; en estos días sale el número
16 y será el primero sin Miguel Ángel.
Hace más de cuatro años, en una de esas pláticas
donde uno planea cómo cambiar al mundo, entre otras muchas
cosas Miguel Ángel y yo nos preguntamos: ¿cómo
hacer que haya muchachos interesados en las ciencias espaciales
y planetarias? Cuando llegan a la licenciatura, los jóvenes
ya han decidido lo que quieren o creen que quieren estudiar, y
en muchas ocasiones en el camino se dan cuenta de que había
otras cosas, pero nadie se los informó, y a veces ya es
demasiado tarde para girar el rumbo.
Como cambiar el mundo se veía algo complicado, tuvimos
que moderar considerablemente nuestras aspiraciones, y surgió
el proyecto de un boletín donde hubiera cosas relacionadas
con el tema de marras, pero explícitamente dedicado a jóvenes
que cursaran la educación media superior. Sentimos que
era allí donde se podrían empezar a formar vocaciones
y que un boletín pequeño, manejable y con lenguaje
coloquial serviría a este propósito.
Así fue como nació Chismes espaciales. El
nombre no les gustó a algunos, pues suena muy poco académico;
en pocas palabras, no era serio. Incluso hubo alguien que nos
dijo que, ateniéndonos a la definición de chisme,
según la edición 2001 del Diccionario de la Lengua
Española, pareciera que el boletín tratara de "noticias
verdaderas o falsas, o comentarios con que generalmente se pretende
indisponer a una persona con otra o se murmura de alguna".
Por supuesto que nuestra intención no era murmurar de Marte,
indisponer al satélite joviano Europa con nuestra luna,
o hablarles mal del sol o los rayos cósmicos a nuestros
potenciales lectores. Tampoco propagamos noticias falsas; todas,
por el momento al menos, son aceptadas como verdaderas. Digamos
más bien que el nombre resonó con la aproximación
poco solemne que ambos teníamos ante la ciencia. Simplemente
nos gustó, y así se quedó.
En estos más de cuatro años Miguel Ángel
y yo, junto con un grupo de entusiastas colaboradores que trabajan
en periodismo científico y con el apoyo de la dgdc y del
Instituto de Geofísica de la unam, hemos compartido nuestros
Chismes con todos los Colegios de Ciencias y Humanidades,
Preparatorias, algunas facultades, bibliotecas y posgrados de
la unam, con algunas escuelas del Instituto Politécnico
Nacional, con cinco universidades estatales y con universidades
en Argentina, Brasil, Chile y Cuba. Pretendemos llegar a todo
el país y, ¿por qué no?, a toda Latinoamérica.
Seguramente este afán expansionista hubiera divertido mucho
a Miguel Ángel. Pero independientemente de estos planes,
pensamos que el boletín es ya una pequeña contribución
al enorme esfuerzo de la divulgación científica.
Miguel Ángel concretó ideas y sueños, y lo
hizo con un apasionado entusiasmo y gran perseverancia. Su trabajo
será perdurable porque todos nos encargaremos de ello.
Así, él y nosotros desafiaremos al poeta que nos
dice que "los hombres pasan como las nubes, como las naves,
como las sombras".
Blanca Mendoza es doctora en geofísica, investigadora
del Instituto de Geofísica de la unam y editora del boletín
Chismes espaciales.
Comentarios:
blanca@tonatiuh.igeofcu.unam.mx
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