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Febrero-Marzo 2002
[Experiencias]

Planta prisionera

Julieta Fierro

Ser directora general del divulgación de la ciencia de la unam conlleva grandes responsabilidades... como la de someterse a giras, viajes y tours interminables. Pero si se lo busca, siempre hay algo positivo que encontrar.

Ser directora general del divulgación de la ciencia de la unam conlleva grandes responsabilidades... como la de someterse a giras, viajes y tours interminables. Pero si se lo busca, siempre hay algo positivo que encontrar.

Recientemente tuve ocasión de viajar a Australia. Una de las dichas de ir a ese continente tras superar 30 horas de trayecto desde que se deja el dulce hogar hasta poderse lavar los dientes en el hotel sede, es el programa social.

Como estoy continuamente rebasada por el trabajo burocrático, le pedí a mi ayudante, Clara Rojas, que me organizara el viaje. Cabe mencionar que suelo ignorar a Clara olímpicamente, y por lo normal tiene que adivinar mis deseos casi sin conocerme (de hecho, cuando mis apariciones públicas salen tan bien, me pregunto cómo logró saber, con doce horas de antelación, qué es lo que intentaba yo presentar).

Esta ocasión, en un arranque de entusiasmo, Clara me inscribió a cuanto tour se le ocurrió, seguro pensando cómo disfrutaría ella del viaje y sin tomar en cuenta que tiene la mitad de mi edad.

Algunas de sus ideas tuvieron consecuencias lamentables, pero otras fueron maravillosas. Por ejemplo, asistí a una función nocturna de planetario, seguida de observaciones, que resultó como película soviética sobre realismo socialista: mala pero larga. Al día siguiente hubo que levantarse a las 5 am para ir a recorrer un jardín botánico con un frío inesperado, peor que el de la noche anterior, y en franca contradicción con las predicciones meteorológicas que garantizaban un verano caluroso. Se supone que la temperatura promedio sería de 35 grados, y aunque me compré un saco me la pasé gélida.

En ese jardín, entre ejemplares magníficos de eucaliptos grandes, fuertes, espectaculares (que por cierto en ese país no son plaga, sino símbolo nacional) y otros de especímenes que crecen echados sobre el piso (más bien de mi estilito, siempre con cierta flojera), había una planta enjaulada.
No vayan a pensar que estaba rodeada por una simple malla de gallinero: se trataba de barrotes de varios centímetros de diámetro. El espectáculo me recordó un artículo de Guillermo Sheridan, que trata de explicarse un artefacto del arte moderno llamado "instalación" describiendo la escultura de una barra de mantequilla prisionera.

La planta australiana no se veía especialmente agresiva como para estar en semejante recinto: no portaba ningún tipo de pinchos ni emanaba olores ofensivos. Me pregunté si sería narco, asesina en serie o violadora. Las tres explicaciones tuvieron pros y contras: no tenía aspecto de agave ni de amapola, así que al parecer no poseía cualidades especialmente estimulantes; tampoco tenía frutos, por lo que no me explico como podría haber aniquilado familias completas de aborígenes hambrientos. Tal vez poseía algún tipo de espora capaz de fecundar margaritas o violetas descuidadas.

Finalmente, la viejecita voluntaria que me condujo entre puentes colgantes para ver las copas de los árboles y señalar los sitios donde las serpientes se comen a los sapos, me sacó de la duda. Explicó que se trata de la descendiente de plantas de la época de los dinosaurios, que han logrado sobrevivir 600 millones de años. Se encuentra de manera silvestre en el fondo de una barranca secreta y al pobre ejemplar del jardín botánico lo tienen prisionero para evitar vandalismos. Misterio aclarado.

Clara hizo otras reservaciones lindas como un paseo en globo por los aires de Canberra -aventura que remató con una copa de champán- o acariciar canguros y conocer monstruos de Tasmania, todo rodeado por el aroma del eucalipto y la tierra color rojo encendido.

Julieta Fierro Gossman es, sin duda, la más famosa e incansable divulgadora de la ciencia en México. Es astrónoma y Directora General de Divulgación de la Ciencia en la UNAM.

Comentarios: julieta@astroscu.unam.mx

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