
Secciones: 
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Eres el visitante
desde el 17de julio del 2001
|
|
| |
| |
|
| |
Planta prisionera
Julieta Fierro
Ser
directora general del divulgación de la ciencia de la unam
conlleva grandes responsabilidades... como la de someterse a giras,
viajes y tours interminables. Pero si se lo busca, siempre hay
algo positivo que encontrar.
Ser directora general del divulgación de la ciencia de
la unam conlleva grandes responsabilidades... como la de someterse
a giras, viajes y tours interminables. Pero si se lo busca, siempre
hay algo positivo que encontrar.
Recientemente tuve ocasión de viajar a Australia. Una de
las dichas de ir a ese continente tras superar 30 horas de trayecto
desde que se deja el dulce hogar hasta poderse lavar los dientes
en el hotel sede, es el programa social.
Como estoy continuamente rebasada por el trabajo burocrático,
le pedí a mi ayudante, Clara Rojas, que me organizara el
viaje. Cabe mencionar que suelo ignorar a Clara olímpicamente,
y por lo normal tiene que adivinar mis deseos casi sin conocerme
(de hecho, cuando mis apariciones públicas salen tan bien,
me pregunto cómo logró saber, con doce horas de
antelación, qué es lo que intentaba yo presentar).
Esta ocasión, en un arranque de entusiasmo, Clara me inscribió
a cuanto tour se le ocurrió, seguro pensando cómo
disfrutaría ella del viaje y sin tomar en cuenta que tiene
la mitad de mi edad.
Algunas de sus ideas tuvieron consecuencias lamentables, pero
otras fueron maravillosas. Por ejemplo, asistí a una función
nocturna de planetario, seguida de observaciones, que resultó
como película soviética sobre realismo socialista:
mala pero larga. Al día siguiente hubo que levantarse a
las 5 am para ir a recorrer un jardín botánico con
un frío inesperado, peor que el de la noche anterior, y
en franca contradicción con las predicciones meteorológicas
que garantizaban un verano caluroso. Se supone que la temperatura
promedio sería de 35 grados, y aunque me compré
un saco me la pasé gélida.
En ese jardín, entre ejemplares magníficos de eucaliptos
grandes, fuertes, espectaculares (que por cierto en ese país
no son plaga, sino símbolo nacional) y otros de especímenes
que crecen echados sobre el piso (más bien de mi estilito,
siempre con cierta flojera), había una planta enjaulada.
No vayan a pensar que estaba rodeada por una simple malla de gallinero:
se trataba de barrotes de varios centímetros de diámetro.
El espectáculo me recordó un artículo de
Guillermo Sheridan, que trata de explicarse un artefacto del arte
moderno llamado "instalación" describiendo la
escultura de una barra de mantequilla prisionera.
La planta australiana no se veía especialmente agresiva
como para estar en semejante recinto: no portaba ningún
tipo de pinchos ni emanaba olores ofensivos. Me pregunté
si sería narco, asesina en serie o violadora. Las tres
explicaciones tuvieron pros y contras: no tenía aspecto
de agave ni de amapola, así que al parecer no poseía
cualidades especialmente estimulantes; tampoco tenía frutos,
por lo que no me explico como podría haber aniquilado familias
completas de aborígenes hambrientos. Tal vez poseía
algún tipo de espora capaz de fecundar margaritas o violetas
descuidadas.
Finalmente, la viejecita voluntaria que me condujo entre puentes
colgantes para ver las copas de los árboles y señalar
los sitios donde las serpientes se comen a los sapos, me sacó
de la duda. Explicó que se trata de la descendiente de
plantas de la época de los dinosaurios, que han logrado
sobrevivir 600 millones de años. Se encuentra de manera
silvestre en el fondo de una barranca secreta y al pobre ejemplar
del jardín botánico lo tienen prisionero para evitar
vandalismos. Misterio aclarado.
Clara hizo otras reservaciones lindas como un paseo en globo por
los aires de Canberra -aventura que remató con una copa
de champán- o acariciar canguros y conocer monstruos de
Tasmania, todo rodeado por el aroma del eucalipto y la tierra
color rojo encendido.
Julieta Fierro Gossman es, sin duda, la más famosa e
incansable divulgadora de la ciencia en México. Es astrónoma
y Directora General de Divulgación de la Ciencia en la
UNAM.
Comentarios:
julieta@astroscu.unam.mx
Para
ver archivos PDF
necesitas Acrobat Reader

|
|
El
Muégano Divulgador, boletín mensual para divulgadores.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM.
3er. piso de Universum, zona cultural, Ciudad Universitaria, Coyoacán,
México DF. Tel. 56-22-72-92 y 93. mueganodivulgador@hotmail.com
Las opiniones expresadas en los textos firmados son responsabilidad
de sus autores y no
necesariamente
reflejan el punto de vista de la institución. El material se
publica con propósitos de difusión y sin fines de lucro.
Para cualquier aclaración, favor de ponerse en contacto con
el editor.
|
|