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Nuevo
decálogo de la divulgación
Manuel
Calvo Hernando
Don Manuel Calvo Hernando, decano del periodismo científico
español, presenta su nuevo decálogo de la divulgación.
En el próximo número de El muégano divulgador
ofreceremos su primer decálogo, también de gran
interés.
Treinta años después de mi "Decálogo
del divulgador de la Ciencia", intento completarlo ahora,
aunque en cierto modo hubiera podido mantenerse el texto antiguo,
que creo de algún interés para recordar preocupaciones
hoy ya casi apagadas e incluso un léxico de aquella época.
Pero vayamos con el texto del nuevo milenio.
1. Todo divulgador de la ciencia debe ser cuidadoso y exigente,
y practicar el amor a la verdad. Pero el periodista especializado
en ciencia tiene una mayor responsabilidad y una mayor dificultad,
al estar obligado a transcribir conceptos complejos en palabras
sencillas que pueda entender el público.
2. Este profesional de nuestro tiempo necesita un saber
primordial: explicar. Esto no es apenas necesario en los deportes,
en la política o en el espectáculo, porque en general
el público sabe de qué está tratando. En
ciencia suele suceder que se habla de temas sobre los que el público
-y con frecuencia los científicos de otras especialidades-
no tiene ningún conocimiento previo.
3. El comunicador debe aprender de los científicos
el rigor propio de la ciencia, el respeto a la verdad y la alegría
de conocer. El científico debe aprender del periodista
la sencillez en la expresión, la claridad y, a veces, el
sentido del humor, pues la ciencia y la cultura no deben ser aburridas
para nadie.
4. La escasa atención a la ciencia depende, principalmente,
de los hechos siguientes: a) falta de conciencia pública
sobre el valor decisivo de la investigación científica
en nuestra época; b) la falta de periodistas científicos
que cumplan las exigencias de que hablábamos, en sus relaciones
con los científicos, porque no han sido formados adecuadamente;
c) la ausencia de relaciones de amistad y de trabajo en común
entre científicos y periodistas (también en términos
generales, ya que no siempre ocurre así); d) la falta de
sensibilidad entre los científicos sobre la importancia
decisiva de la comunicación en nuestro tiempo y sobre su
obligación informar a la sociedad sobre el empleo del dinero
para la investigación, procedente de los impuestos.
5. En la Primera Conferencia Mundial de Periodistas Científicos
(Tokio, 1992) hubo acuerdo unánime en que uno de los grandes
problemas del periodismo científico en el mundo era la
falta de instituciones y personas para la formación de
estos profesionales.
6. "Exhortamos a todos los periodistas científicos,
incluidos nuestros colegas de las ciencias naturales y sociales
y de las humanidades, y a los vinculados a los campos de la salud
y el medio ambiente, a reconocer nuestras crecientes responsabilidades
ante los pueblos del mundo y nuestra obligación de informar
de manera precisa, clara, completa, independiente y con honestidad
e integridad" (Declaración de la II Conferencia Mundial
de Periodistas Científicos, Budapest, julio 1999).
7. La comunicación pública de la ciencia
y la tecnología es un problema para la sociedad, para el
estado, y para los sistemas informativos. Libros actuales como
Mundos futuros, de Freeman Dyson; Vuelta al edén, de Lee
M. Silver, y La sociedad teledirigida, de Giovanni Sartori, muestran
hasta qué punto el volumen creciente del conocimiento científico
puede ser la salvación de la humanidad, o llevarla su destrucción.
Mostrar todo esto al gran público es obligación
del periodista en general y del divulgador científico especialmente.
8. La información científica dirigida al
público permite a una sociedad estar actualizada en la
más grandiosa aventura de la especie humana de este siglo,
que es la extensión del conocimiento. Teniendo en cuenta
que la ciencia es -o debe ser- parte de la cultura, y que está
empezando a ser superada la dicotomía de las dos culturas,
el público tiene derecho a estar informado sobre los avances
de la ciencia y la tecnología, no sólo por lo que
ellos significan para el conocimiento, sino porque dan lugar a
un mejoramiento de su calidad de vida. La divulgación de
la ciencia en los medios informativos es una práctica democrática,
porque ofrece a las mayorías el conocimiento de las minorías,
en el ejercicio de la más exigente y compleja democracia,
la democracia de la cultura.
9. Hay que pensar en el público, aprender a dirigirse
a la sociedad no desde la suficiencia, sino desde la modestia,
saber dar una información inteligente y al mismo tiempo
inteligible. Aunque la claridad no puede ser nunca sinónimo
de simplificación, sino de calidad comunicativa. Hay que
advertir constantemente de los riesgos de la comunicación
científica: la trivialidad, la búsqueda desesperada
de titulares sorprendentes, el efectismo, la demagogia, la prisa,
la confusión entre los ensayos y los resultados reales
(Conclusiones del I Congreso de Comunicación Social de
la Ciencia).
10. Últimamente se han publicado en castellano,
cuatro declaraciones cuya lectura me permito recomendar a las
personas interesadas en el tema:
Conclusiones del I Congreso sobre Comunicación
Social de la Ciencia, Granada 1999, con el lema "Comunicar
la ciencia en el siglo XXI". "Es notorio el desequilibrio
entre el interés ciudadano hacia la ciencia y la escasa
oferta informativa".
Protocolo
de Quito, con motivo de la celebración del Encuentro Iberoamericano
"El Periodismo Científico en el siglo XXI, una vía
para el desarrollo sostenible" (1999). "Necesidad de
promover el análisis reflexivo ante los descubrimientos
científicos".
Declaración
de Sinaloa, como consecuencia del Encuentro Nacional de Divulgación
Científica, en Culiacán, capital del Estado de Sinaloa,
México (2000). "La divulgación científica
debe ser considerada como un asunto de interés nacional".
Declaración
de Morón, en cuya universidad se ha celebrado el VII Congreso
Iberoamericano de Periodismo Científico (Buenos Aires,
2000). "La democratización de la información
científica y tecnológica es condición básica
para que el periodismo científico contribuya a la construcción
de un mundo más justo y equilibrado".
Manuel Calvo Hernando es presidente de la Asociación
Española de Periodismo Científico y autor del libro
Periodismo científico (Madrid, Paraninfo, 1992).
Comentarios: calvo.m@apmadrid.es
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