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Vivir con esquizofrenia

Vivir con esquizofrenia

19 de junio del 2018, 13:30 hrs.

Entrada libre, cupo limitado
Transmisión simultánea por https://livestream.com/CienciaUNAM/esquizofrenia

El Dr. Raúl Escamilla Orozco del Instituto Nacional de Psiquiatría y una persona que vive con esquizofrenia nos compartirán sus conocimientos y experiencias respecto a este trastorno.


La esquizofrenia es un trastorno mental grave que afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo (1% de la población).

Se presenta entre los 15 y 24 años de edad, pero en la mayoría de los casos el diagnóstico médico se recibe varios años después.


El estigma es uno de los problemas con los que tiene que lidiar el enfermo, a tal punto que puede volverse un secreto de familia.

Extremidades largas, un rostro pálido sin ojos, orejas, ni boca; en la espalda esconde seis tentáculos con los que ataca a sus víctimas. Se trata de Slenderman, un personaje creado en Internet, pero que ha cobraba vida en la mente de nuestro testimonio, una joven de 24 años. “Lo veía en varios lados. Era una pesadilla sacada de una película de terror”, expresó. Esa fue una de sus primeras alucinaciones antes de recibir el diagnóstico de esquizofrenia a los 17 años.

Su padre también padece esta enfermedad, que se sitúa como una de las diez primeras causas de discapacidad en el mundo.


Los síntomas de la esquizofrenia se clasifican en dos grupos: positivos y negativos. “Los primeros, se refieren a las ideas delirantes, es decir, la persona tiene falsas creencias, por ejemplo, se siente perseguida o está convencida de que alguien puede adivinar sus pensamientos”, afirmó el psiquiatra Ricardo Ríos Flores, profesor del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM. En este mismo grupo están las alucinaciones: alteraciones que pueden involucrar a todos los sentidos con los que percibimos el mundo. Las más frecuentes son las auditivas (escuchar voces, ruidos, murmullos).


Los síntomas negativos se asocian con la disfunción física y emocional: desmotivación, dificultad para experimentar placer, problemas de socialización; pero la esquizofrenia va más allá de estos síntomas, “se trata de una enfermedad del neurodesarrollo, es crónica y neurodegenerativa. Se alteran procesos como la concentración, la memoria de trabajo y la cognición social (comprensión de la conducta de los demás). Todo ello genera discapacidad en quien la padece y la familia es afectada, destaca el psiquiatra Iván Vargas, del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez.


Los síntomas se manifiestan de manera distinta en en cada persona, por ello se habla de un trastorno heterogéneo. Afecta entre un 0.5 y 1% de la población en todo el mundo. “Se presenta más en hombres que en mujeres. Las primeras manifestaciones de la enfermedad pueden aparecer en la adolescencia; la mayor parte de los casos se diagnostican entre los 15 y 24 años de edad”, destaca el psiquiatra Mauricio Rosel Vales, Coordinador de la Clínica de Esquizofrenia del Instituto Nacional de Psiquiatría (INP).


“Los tratamientos son complejos al igual que la enfermedad. Actúan a diferentes niveles. La piedra angular es el medicamento. Se complementa con grupos psicoeducativos, en los cuales la familia obtiene información acerca de la enfermedad para poder entender al paciente. Al enfermo se le brindan herramientas para mitigar su discapacidad”, afirma el psiquiatra Benjamín Guerrero, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM.

Además de los medicamentos es fundamental la terapia psicológica con enfoque cognitivo-conductual, la cual ayuda al paciente a identificar sus propios síntomas y cómo debe reaccionar cuando se presenta un episodio. Asimismo, le permite mejorar su comunicación con las demás personas, cómo desenvolverse en el trabajo o en la escuela.


¿Qué la causa?

No existe un origen único de la enfermedad, por ello se considera multifactorial. Si bien la carga genética incrementa el riesgo de sufrir este trastorno, algunos factores prenatales: abusos en la infancia (sexual, físico, emocional) o el entorno familiar y social pueden desencadenar la enfermedad.


El reto actual es comprender cómo interaccionan los factores genéticos y ambientales en la manifestación o no de la esquizofrenia. Aproximadamente, 20% de los pacientes con esquizofrenia tienen un antecedente familiar.

Lugar: Teatro Universum

Sede: Universum, Museo de las Ciencias

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