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México, 12 de diciembre del 2017
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Orígenes

Es imposible separar la cultura del conocimiento científico y tecnológico; por ello, dentro de las actividades de extensión cultural que realiza una institución de educación superior, es importante y necesario incluir a la divulgación científica. Esta labor, también denominada comunicación pública de la ciencia, implica una amplísima gama de áreas, conocimientos y atributos que, en nuestra Uni­versidad, han justificado que exista una dependencia dedicada de lleno a esta labor: la actual Dirección General de Divulgación de la Ciencia.

Si bien la divulgación científica implica el acercamiento al conocimiento científico, su comunicación a un público heterogéneo necesariamente relaciona a muchas otras disciplinas, además de las propiamente científicas. La claridad de una comunicación pertinente sobre algún tópico de la ciencia debe estar sólidamente apuntalada en reflexiones y análisis serios sobre el medio a utilizar: radio, televisión, publicaciones, museos, conferencias, talleres o demostraciones, por mencionar algunos;  el público al que se dirige sea este infantil, juvenil, adulto, o docente  y el lenguaje a emplear, de manera que no se traicione el contenido científico y se genere un mensaje atractivo, accesible y contextualizado que ponga a la ciencia al alcance de públicos no especializados.

Por ello, la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) cuenta con museógrafos, pedagogos, ingenieros, escritores y editores, ilustradores, programadores y administradores, entre muchos otros profesionistas, además de especialistas en diversas áreas de la ciencia: físicos, biólogos, químicos y matemáticos. Por otra parte, la DGDC no es una comunidad cerrada, por lo que en su quehacer diario y en cumplimiento de su misión, mantiene un estrecho contacto con especialistas de todas las áreas que desarrollan investigaciones en la UNAM y en otras instituciones. Es además la portavoz de los avances científicos y tecnológicos que se llevan a cabo en nuestra Universidad, en particular, y en el mundo de la ciencia, en general, aprovechando que el conocimiento no tiene fronteras.

Antecedentes Históricos

Los inicios de la divulgación de la ciencia en la UNAM

Nuestra Universidad ha sido pionera en la labor de divulgación de la ciencia. El inicio de ésta como actividad académica propia de la UNAM sucedió en 1970 cuando el rector Pablo González Casanova fundó el Departamento de Ciencias en la Dirección de Difusión Cultural. Para iniciar su funcionamiento, se aprovechó la labor que un grupo de físicos de la Facultad de Ciencias de la UNAM realizaba a favor de la difusión, del conocimiento logrado con la investigación, en el campo de la física. De estas actividades destacó la publicación de la revista Física. El propósito del rector en la creación de tal departamento era incluir en la labor cultural de la UNAM a la ciencia y a las humanidades para lo cual fundó dos departamentos, uno de Ciencias y otro de Humanidades. A los responsables de estos nuevos departamentos se les encargó organizar actividades afines y complementarias a las que tradicionalmente  realizaba la Dirección de Difusión Cultural en favor de las artes. Cabe hacer notar que las actividades de divulgación de la ciencia anteriores a la fundación del Departamento de Ciencias fueron coyunturales y escasas por lo que ese departamento inició sus labores aprovechando la experiencia docente de sus colaboradores y el ambiente creado en la Dirección de Difusión Cultural. Por ello una de las primeras tareas del Departamento de Ciencias fue la definición y experimentación de las formas idóneas para transmitir el conocimiento científico a un público general. Es importante recordar que toda cultura incluye un conocimiento acerca del mundo en que vivimos y que en la actualidad la más sólida fuente de tal conocimiento es la ciencia. Ésta, como bien se sabe, es un saber creciente y mutante, por lo que para ponerlo a disposición del gran público es necesario realizar una actividad especializada que permita, en forma ágil y eficiente, conocerlo y aprovecharlo. El Departamento de Ciencias realizó esta labor con base en tres principios básicos:

  1. dar información fiel y reciente de los resultados del desarrollo de la ciencia,
  2. bosquejar la forma en que tales resultados han sido logrados y
  3. dar  los elementos necesarios para poder integrar tal información al saber general de la sociedad.

El Departamento de Ciencias realizó conferencias, mesas redondas, exposiciones y otras actividades en lo en las que los temas de ciencia complementaron otros aspectos culturales que la UNAM siempre ha realizado en cumplimiento de una de sus funciones sustantivas: la extensión, con la mayor amplitud posible, de los beneficios de la cultura. Conviene mencionar que, como parte de su labor, el departamento integró a su quehacer la edición de la revista Física que, al ampliar la temática para incluir a todas las ciencias, cambió de nombre y tomó el nombre de Naturaleza. Esta revista se publicó en forma ininterrumpida durante 15 años y sirvió de modelo para la fundación posterior de otras revistas de divulgación de la ciencia. Una labor fundamental en el quehacer del Departamento fue la formación de personal idóneo para realizar actividades de divulgación de la ciencia. Es importante destacar que la forma principal de lograr tal formación fue el trabajo colectivo, el cual se realizó en forma semejante al empleado para el aprendizaje de un oficio en los  talleres artesanales medievales.

El éxito de la labor del Departamento de Ciencias y la necesidad de agrandar su campo de acción hizo posible establecer un convenio de colaboración con la Secretaría de Educación Pública, gracias al cual se fundó el Programa Experimental de Comunicación de la Ciencia. Éste Programa se desarrolló junto con el Departamento de Ciencias y para realizar sus actividades se le dotó de un local fuera de la Ciudad Universitaria en el que, además de oficinas, biblioteca y espacios de trabajo, se pudieron efectuar muchas de las actividades públicas establecidas en el convenio antes citado. En ese lugar se realizaron cursillos y seminarios organizados en forma similar a las actividades académicas empleadas en la formación tradicional de los científicos.

El programa experimental de comunicación de la ciencia no duró mucho tiempo pues su labor pronto fue reconocida por la propia UNAM, al fundar el Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia (CUCC). Es importante mencionar que cuando empezó a concretarse la posibilidad de crear el CUCC no sólo se reunió la experiencia lograda con la labor de las anteriores dependencias sino también se buscó la asesoría de personas que pudieran juzgar lo hecho y aportar algo que mejorara la fundación deseada. La inauguración del CUCC se realizó a principios del año 1980, durante el rectorado del doctor Guillermo Soberón. La recién creada dependencia fue establecida como un Centro de Extensión Universitaria, el cual se añadió a los otros centros con los que ya contaba la Coordinación de Extensión Universitaria de la UNAM. Más tarde, a mediados del año 1987, siendo rector el doctor Jorge Carpizo, el CUCC fue integrado al Consejo Técnico de la Investigación Científica. Aunque esta integración motivó algunas críticas, su logro fue esencial para la consolidación de la labor de divulgación de la ciencia en la UNAM. Gracias a esa decisión la labor de comunicación de la ciencia pudo realizarse siguiendo los procedimientos normales de la vida académica. Por lo tanto el CUCC pudo contar con un Consejo técnico, elaborar un reglamento interno y presentar un programa de desarrollo que se iniciaría con la regulación académica de sus integrantes. El Centro, en su oportunidad, dio a conocer al Consejo Técnico de la Investigación Científica un documento que definía la labor de divulgación de la ciencia y propuso un plan de trabajo acorde al espíritu de las normas del Subsistema de la Investigación Científica.

A mediados del año 1989 la labor del CUCC cambió su rumbo ya que el Dr. José Sahrukán, entonces rector, decidió la construcción de un museo de ciencias, el actual museo Universum. La dimensión de este proyecto, tanto en recursos humanos como materiales, hizo que el personal del CUCC se dedicara, preponderantemente a la construcción del museo, por lo que la labor del centro cambió por completo.

Gracias al enorme esfuerzo de muchos universitarios, siendo rector el Dr. José Sarukhán y director del CUCC el Dr. Jorge Flores Valdés, el 12 de diciembre de 1992 se inauguró el Museo de las Ciencias, Universum y unos años más tarde, el 18 de noviembre de 1996 el CUCC abrió las puertas del Museo de la Luz. El 6 de octubre de 1997, siendo Rector el Dr. Francisco José Barnés de Castro, el CUCC fue transformado en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC), mediante un acuerdo que modificó sus funciones aunque permaneció asociada al Subsistema de la Investigación Científica, quedando a cargo de la Coordinación de la Investigación Científica (Acuerdo por el que el Centro Universitario de comunicación de la Ciencia modifica sus funciones y su denominación a Dirección General de Divulgación de la Ciencia). Entre sus nuevas funciones quedaron tanto actividades académicas como de servicio.

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